A estas alturas todos, o casi todos, somos conscientes de la necesidad de alimentarnos de forma saludable y cuidar los ingredientes, las grasas y la procedencia de aquello que nos servimos en el plato. Muchos padres y madres cuidan minuciosamente la comida que dan a sus hijos, pero no son muchos los que entienden que la ropa que utilizan puede contener productos tóxicos y acarrear riesgos.

Un estudio elaborado por Greenpeace en 2014 descubrió la presencia de sustancias químicas peligrosas en una amplia gama de artículos de reconocidas marcas de ropa infantil. Una gran cantidad de la ropa que utilizamos nosotros y nuestros hijos se considera contaminada y puede dar lugar a reacciones alérgicas, erupciones cutáneas o problemas de salud más graves si la exposición es reiterada.

Entre las sustancias tóxicas que se encuentran en la ropa infantil encontramos el plomo, el antimonio, el formaldehído y las siguientes:

Nonilfenoles: Se liberarán en aguas públicas

Greenpeace informa de que los etoxilatos de nonilfenol son químicos que se usan como surfactantes o tensoactivos en la industria textil: “ Una vez liberados en el medio ambiente, se degradan a nonilfenoles (NP), los cuales son tóxicos, causan desórdenes en las hormonas, son persistentes y bioacumulativos. Se sabe que el nonifenol se acumula en muchos organismos vivos”. Además, los residuos de NPE se despedirán durante el lavado y se liberarán en los sistemas de aguas públicas residuales.

Ftalatos: Prohibidos en juguetes en la Unión Europea

Los ftalatos se utilizan principalmente como plastificantes (o suavizantes) en plásticos, especialmente en PVC. Los ftalatos no están químicamente unidos al plástico, así son vertidos al medio ambiente durante la vida de los productos.

Tomamos una vez más las declaraciones de Greenpeace: Nos informa de que probablemente la legislación mejor conocida sobre los ftalatos sea su amplia prohibición en la UE. La Unión Europea prohíbe el uso de 6 ftalatos en juguetes y artículos para el cuidado de los niños. Esta medida se acordó por primera vez, como medida de emergencia en 1999, y finalmente con efectos permanentes en 2005.

Químicos per y polifluorinados (PFCs): propiedades para alterar el desarrollo hormonal

Estas sustancias se utilizan en muchos procesos industriales y productos de consumo. Por ejemplo en productos textiles y de piel, por sus propiedades químicas y su habilidad para repeler el agua y el aceite. Un ejemplo muy conocido es el polímero PTFE. Lo conocemos como teflón y es ampliamente utilizado para los utensilios “antiadherentes”, pero no en textiles…   

Los estudios demuestran que los PFCs (PFOS y PFOA) pueden causar efectos adversos durante el desarrollo y la vida adulta. Esto se debe en parte a sus propiedades para alterar el desarrollo hormonal, con impacto en los sistemas reproductivo e inmunológico. Además es potencialmente cancerígeno en las pruebas realizadas en animales. “Algunos PFCs han sido recientemente añadidos a la lista de químicos prioritarios. Lo que significa que las emisiones al medio ambiente deberán eliminarse o ser sustancialmente reducidas para 2020”, dice Greenpeace en su informe.

Muchas de las sustancias que te hemos indicado, y algunas más, pueden llegar a acumularse en nuestro cuerpo. Pudiendo así perjudicar nuestra salud y poner en riesgo a los más pequeños además de contaminar el medio ambiente.

Y, ¿qué podemos hacer nosotros frente a este problema?

Escoge textiles hechos a partir de fibras naturales. El lino, la seda, la lana, el cáñamo o el algodón orgánico son buenas elecciones. Elige tiendas y marcas que garanticen la no toxicidad de sus prendas. Por último, lava siempre la ropa recién comprada antes de ponértela.