Las nuevas tecnologías y los hábitos de vida han conseguido que la lectura ocupe cada vez un lugar menos importante en la vida de muchas personas, también en la de los niños y niñas.

Sabemos que leer libros ayuda en la concentración, el aprendizaje y con frecuencia la lectura es una buena forma de desarrollar la creatividad o incluso mejorar la escritura.

¿Cuándo se debe aprender a leer?

La habilidad lectora no se adquiere de manera natural como suelen adquirirse otro tipo de habilidades a una edad temprana. Aprender a leer lleva tiempo y suele haber muchas personas involucradas en el proceso. Pero, ¿a qué edad debería empezar a leer nuestro hijo?

Hay muchísimas teorías que se contradicen unas a otras y que nos muestran opiniones de lo más diverso. Algunos métodos hablan de introducir la lectura a bebés, cosa que muchos expertos desaconsejan. Por otra parte, tenemos escuelas como las Waldorf en las que los niños y niñas empiezan con la lectura a los 7 años, bastante tarde si lo comparamos con las escuelas tradicionales.

Todas estas distintas teorías acerca de la conveniencia de comenzar con la lectura desatan en los padres y madres un millón de dudas: ¿Son los pequeños de 4 años capaces de procesar palabras escritas y de entenderlas? ¿Empezar a leer a los 3 o 4 años tiene más ventajas que inconvenientes? ¿Afectará negativamente o positivamente al niño comenzar con la lectura después de los 6 años?

Si te sirve de orientación, el punto en común de todas estas teorías (o casi todas) es no presionar a los niños y dejarse guiar por lo que estos nos piden. Si tiene interés por las letras oriéntalo en ese terreno, pero siempre de una forma lúdica, quizá mediante el juego.

En lo que también muchos de los expertos e hipótesis coinciden es que leerles a los niños y niñas es un acierto seguro. No solo leerles libros, también historias, contar cuentos inventados, hacer comentarios acerca de las ilustraciones, etc. De esta forma desarrollarán la comprensión oral y la atención, y relacionarán la lectura con sentimientos positivos al estar desarrollando la actividad con familiares y amigos.

Colores, animales y letras

En Wald estamos muy orgullosos de poder ofrecerte los libros que hemos seleccionado para tu familia. Muy visuales, coloridos y con ilustraciones encantadoras que te harán pasar un buen rato con tus hijos, sobrinos o nietos. Además, con los libros que encontraréis en nuestra sección de libros infantiles los pequeños aprenderán sobre los animales que viven Chile, los sabores de los distintos alimentos americanos, los colores o incluso las leyendas de las plantas andinas.

Se el ejemplo a seguir

En casa podéis ayudar a que los niños adquieran curiosidad por la lectura, interés por los cuento y los libros además de por el lenguaje escrito. Para hacerlo hay muchas maneras:

Leer un poco cada día

Lo típico es leer un poco cuando ya están acostados en la cama o justo antes de irse a dormir. Hará que los niños y niñas se relajen, y como comentábamos antes, conseguirá que asocien sentimientos positivos a la lectura. ¿Es mejor leer cuentos cortos o pasajes de un mismo libro durante varias noches? Aquí tampoco se ponen de acuerdo los expertos, así que nuestro consejo es que te dejes guiar por tus instintos y por las preferencias del niño.

Predica con el ejemplo

Los padres, madres o cuidadores pueden ser ejemplos a seguir para los más pequeños. Conversa con ellos acerca de los libros que lees, deja que te vean con el periódico, anímalos a crear su propia colección de libros o vete con ellos a bibliotecas y tiendas de libros. Todo ello conseguirá que la lectura se convierta en una práctica rutinaria que asocian de manera natural al día a día y a sus momentos de ocio.

Leer aquello que los rodea

La lectura no se limita a los libros, los pueblos y las ciudades están repletos de carteles, rótulos, señales, etc. Lee con tus hijos e hijas estas otras formas de expresión escrita. Puede ser una acertada forma de que relacionen la lectura con la vida diaria y le encuentren una utilidad práctica.