Sabemos que suena a tópico, pero los primeros meses del año son un buen momento para hacer balance de la temporada que acaba de terminar y plantearse nuevos desafíos. Ir al gimnasio, dejar de fumar y ponerse a dieta son intenciones que escuchamos constantemente pero los propósitos que te traemos en esta ocasión son un poco diferentes. ¿Qué te parecen?

1. Pasa menos tiempo frente a una pantalla

Pasar más del tiempo necesario frente a la pantalla del ordenador, de la televisión o del smartphone resecará tus ojos, afectará a tu vista, creará problemas posturales y además te alejará de las personas “de verdad” que están a tu alrededor. Creemos que en esta era tecnológica en la que pasamos una parte importante de nuestra vida con los ojos fijados en una pantalla, merece la pena recordar que existen otros pasatiempos igual o más interesantes y desde luego más saludables.

2. Renueva tu lista de la compra

La próxima vez que estés anotando en un papel  la lista de la compra del supermercado hazte preguntas como estas: ¿De verdad necesito tanto chocolate?, ¿es posible cambiar ese postre por uno más saludable?, ¿puedo sustituir algún alimento por un poco más de fruta y verdura? Además de la lista del supermercado, revisa la lista de la ropa que quieres comprar: ¿Necesito dos camisas o puedo comprarme solo una pero de mejor calidad?, ¿qué tiendas de ropa orgánica hay a mi alrededor?, ¿cómo quiero vestir a mis hijos esta temporada?

3. Es hora de aprender a cocinar

Y… si ya sabes cocinar es hora de ponerte a ello. Por cuestiones laborales y falta de tiempo cada vez somos más los que nos vemos obligados a comer fuera de casa, rápido y muchas veces mal. Comer siempre fuera no suele ser bueno para la mayoría de los estómagos (ni bolsillos), por eso te proponemos que intentes dedicar una tarde a la semana a cocinar. Elige un día en el que toda la familia esté libre y preparad comida para toda la semana.

4. Reduce el estrés en tu vida diaria

En Wald sabemos que es fácil decirlo y no tan fácil hacerlo, pero aún así hay que intentarlo. Averigua qué asuntos puedes empezar a tomarte con mayor tranquilidad y hazlo. A menudo ayuda hablar sobre estas cosas con tu familia, amigos y compañeros de trabajo. También puede ser buena idea practicar yoga o meditación. Si ves que tu agenda está llena día sí y día también examínala y elimina alguna tarea de la lista.

5. Un rotundo no a los hábitos tóxicos

El tabaco y el alcohol a pesar de ser legales son también drogas y son horribles para tu cuerpo tanto por dentro como por fuera. Bueno, está bien, el alcohol de baja graduación y consumido con moderación hay quien afirma que puede ser hasta beneficioso. Dejemos el vasito de vino diario fuera de esta lista, pero incluyamos otro hábito en su lugar: el sedentarismo. Parece que el sedentarismo, junto con la mala alimentación, son las causas principales de la obesidad infantil y existen infinidad de posts en los que se considera que sentarse es el nuevo tabaco  “Is sitting the new smoking?” o incluso el nuevo azúcar “Sitting is the new sugar”.

6. Mejora tu actividad social

La relaciones sociales son una parte fundamental de nuestra vida. Y con esto no estamos diciendo que tengas que visitar a tus amigos a diario, sino que no te aisles. Una conversación agradable siempre alegra los días grises, sirve para desahogarte y darte cuenta de que no estás solo en este mundo. Escuchar a tus familiares sirve para demostrarles que te importan, y una noche de risas con tus amigos conseguirá incrementar tu autoestima y la confianza en ti mismo.

7. Respira hondo

La respiración dice mucho de nuestro estado de ánimo. Cuando estamos ansiosos nuestras respiraciones son cortas y se sitúan en la zona superior de tronco. Cuando estamos más relajados inspiramos de forma regular, calmada y la respiración se concentra en la zona abdominal. La respiración completa o respiración yóguica te ayudará a relajarte y a oxigenar todo el cuerpo. Es muy sencilla: Inspira por la nariz y llena primero la zona abdominal, después la torácica y  por último la clavicular. Espira en orden inverso: expulsa el aire de la zona de la clavícula, el de la zona de las costillas, y por último el del área abdominal.